Para AYEPU, un paciente con quemaduras graves es alguien que necesita nuestra máxima atención y humanidad. Queremos que, cuando alguien llegue a consulta con una lesión, el personal sanitario sienta que tiene en sus manos las herramientas, el protocolo y, sobre todo, la capacidad de cambiar el pronóstico de esa persona.
No solo estamos tratando una herida; estamos protegiendo el futuro de un miembro de la comunidad, permitiendo que el personal local —nuestros compañeros en el terreno— sea el verdadero protagonista de la recuperación de sus vecinos.









