Isatou fue nuestra primera paciente en Sanyang, le conocimos cuando empezamos a trabajar en la costa gambiana, debido al gran número de asociaciones que trabajaban allí decidimos irnos al interior de Gambia, a los centros rurales con menos recursos sanitarios. A Isatou nos la encontramos tumbada en una cama de un centro de salud, con las dos extremidades y las nalgas completamente quemadas; su tratamiento eran apenas unas gasas con betadine. En una semana con adecuado material de curas y con una fisioterapeuta española conseguimos que volviera a caminar. Desde entonces la visitamos todos los años, y actualmente es una adolescente que quiere estudiar en la Universidad para ayudar a su familia.
Posteriormente ha habido muchos grandes quemados como Fatima (precisó autoinjertos de piel por un equipo de cirujanos españoles),Fatou… lo importante es que aprenden a curar y a acudir pronto al centro de salud, y han empezado a dejar de utilizar remedios locales como la ceniza. Con todo ellos se previenen muchas complicaciones como limitación de movimientos, cicatrizaciones anómalas, e incapacidades para niños en edades muy tempranas. Las quemaduras de niños constituyen una de las lacras de Africa,









